I El Amazonas lleva ardiendo más de un mes, y no parece que el fuego vaya a extinguirse pronto. Lo mismo piensa Quintero sobre sus ardores, pero no es el humo lo que le irrita los ojos, ni las hojas flamígeras de aquellos libros que compra-pide-prestado-y-roba pero nunca lee; sino de las pantallas: del teléfono, de la computadora y, por supuesto, de la gente. II Porque Quintero se ha pasado días y noches, y más noches que días, viendo fotos de animales carbonizados, hectáreas y hectáreas de otrora vegetación pastosa y ahora pasto de las llamas. Oprimiendo botones sin descanso. "Me indigna" la indolencia y letargo de autoridades que con incontrolables discursos elevan la temperatura de muertos y vivos, o de los vivos que parecen muertos, o de los indignados que siempre ven hacia adelante y nunca a los costados, pensando global y actuando muy muy personal... Y hasta aquí llega el olor de que algo se ha quemado. Y ya no es el planeta, es el otro Globo. III "...
El infinito es la nada, y la nada está conectado con todo.