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27/08/2019

I
El Amazonas lleva ardiendo más de un mes, y no parece que el fuego vaya a extinguirse pronto. Lo mismo piensa Quintero sobre sus ardores, pero no es el humo lo que le irrita los ojos, ni las hojas flamígeras de aquellos libros que compra-pide-prestado-y-roba pero nunca lee; sino de las pantallas: del teléfono, de la computadora y, por supuesto, de la gente.

II
Porque Quintero se ha pasado días y noches, y más noches que días, viendo fotos de animales carbonizados, hectáreas y hectáreas de otrora vegetación pastosa y ahora pasto de las llamas. Oprimiendo botones sin descanso. "Me indigna" la indolencia y letargo de autoridades que con incontrolables discursos elevan la temperatura de muertos y vivos, o de los vivos que parecen muertos, o de los indignados que siempre ven hacia adelante y nunca a los costados, pensando global y actuando muy muy personal... Y hasta aquí llega el olor de que algo se ha quemado. Y ya no es el planeta, es el otro Globo.

III
"Me sofoca" susurra Quintero. Y estamos de acuerdo, ya no es "El sueño de una noche de verano", ahora es, "El insomnio de un verano interminable". Pero, tal vez, el insomnio de Quintero no se deba a esos triángulos o polígonos amorosos que Shakespeare escribió a la edad de 21 años, sino, al ardiente y súbito deseo, llámese obsesión y martirio, que siente por la Diosa Lunar, que a su vez está cautiva en la jaula hecha de oro por el viejo y corrupto Narciso. Y Quintero quiere ser Endimión. "Me inquieta".

IV
También le inquieta el hecho de saber que hasta el día de hoy no exista la certeza (y quizás nunca la haya) de que las cenizas de ese William, no sean las de Shakespeare. Una conspiración a tres o cuatro bandas. Sin embargo, haríamos mejor en recordarle a Quintero que entre Hamlet, Troilo y Crésida, Otelo, El Rey Lear, Macbeth y Antonio y Cleopatra, solamente han pasado 6 años, y a tal velocidad, la pluma que creó esas obras, tuvo que terminar en llamas. Para añadir más leña al fuego. En sus 35 desérticos años, Quintero jamás ha leído a Shakespeare. Y, ya se sabe, debe existir un lugar en el infierno para esa gente, en el sentido literario, porque en el mundo real...

V
Como ya es costumbre en estos tiempos de pantallas y posturas, "Me gusta" Shakespeare, pulsa Quintero. A continuación se desata una serie de inflamables procesos que van desde la conquista y ocupación del África (Congo) hasta el Polo Norte (Lulea), atravesando nubes estériles que nunca se condensarán, salvo para convertir 500 palabras a 1 Kilobyte. Ahora Quintero, de pronto, se siente satisfecho y somnoliento, y se abandona al sueño. Uno aseguraría que Quintero no descansa, mucho menos en paz, sino que... Al igual que el Globo y el Amazonas, es presa del fuego, de esa hoguera de pasiones interminables que consume a los hombres. Y mañana, cuando despierte, tendrá sentido la frase que hizo popular García: Estaba en llamas cuando me acosté. "Me desconecta".


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